Ana Antequera

Supongo que antes de confiar en mí para poner a vuestros hijos en mis manos os interesará saber quién soy y qué he hecho para llegar hasta aquí…

Pues bien, mi nombre es Ana y me formé como fisioterapeuta en Málaga, pero fue cuando finalizó mi formación universitaria cuando realmente empecé a investigar, dentro de la gran disciplina de la fisioterapia, en el campo que me apasiona, la pediatría.

Tras tres años inolvidables en aquella maravillosa ciudad, comencé con la búsqueda de empleo, sin olvidar la búsqueda de cursos de formación que fuesen de mi interés.

Las dos cosas llegaron casi a la vez, un pequeño contrato como fisioterapeuta en una residencia de la tercera edad y un interesantísimo curso de postgrado de Fisioterapia en Pediatría organizado por la Universidad de Zaragoza, en el que un fin de semana al mes, durante año y medio, un gran profesional de la pediatría impartía un seminario con cantidad de información valiosa para mí.

¡Aun recuerdo los innumerables trayectos en AVE con mi compañera de viaje!

Con la finalización de este curso, también llegó mi primer trabajo como fisioterapeuta pediátrica. Una bonita experiencia laboral en un cole de educación especial. Cuatro años de trabajo que jamás olvidaré, por “mis niños” (como llamo cariñosamente a los alumnos) y por mis compañer@s, siempre dispuestos a ayudar y sacar lo mejor de cada uno de los pequeños.

En estos cuatro años he tenido tiempo de muchas otras cosas, tanto a nivel profesional como a nivel formativo.

Referente a la formación he realizado varios cursos de técnicas específicas de tratamiento y valoración, entre los que se encuentran el de “Reeducación postural global”, “Vendaje neuromuscular (kinesiotape)” y algunos más específicos de pediatría como “Fisioterapia respiratoria en pediatría” y “Evaluación fisioterápica en el paciente neurológico pediátrico”.

Y, en lo que se refiere al ámbito laboral, he prestado servicio durante dos años como fisioterapeuta voluntaria en una Asociación de niños con necesidades especiales y, lo que es más importante a nivel profesional para mí, comencé a trabajar en una Clínica de Desarrollo Infantil en Granada, en la que aún continúo desarrollando mis labores como fisioterapeuta pediátrica.

Todos estos motivos, además de la falta de atención específica para los pequeños que se observa en la zona, nos han llevado a poner en marcha la Clínica de Desarrollo Infantil Ana Antequera.

Por todo ello y porque mi motivación es ver sonreir a los niños cada día y ayudarles a superar sus dificultades, la fisioterapia se ha convertido en mi profesión, y lo que es más importante, en aquello con lo que disfruto trabajando.